Fotos de prensa: Buenos aires.....malos humos
| Señora fumando en una zona no permitida del interior de una taberna - Córdoba 2007 |
Desde ayer, día 2, me siento un poco más libre y feliz. Más libre para poder ir donde me plazca, más libre para no sentirme un extraño entre los demás, más libre para poder educar a mi hija en unos valores en los que creo, en definitiva, más libre para no tener que tragarme los malos humos de los demás.
Quien me conoce bien, sabe de mi intolerancia al tabaco. Desde la época del instituto, soy un luchador activo (lo que algunos llaman "un pesado"), por mi derecho a no respirar ese nocivo y molesto humo. Y todo ello sin tener que dejar de ir a bares, cines de verano, restaurantes, cafeterías, pubs, etc.....
No soy fumador, ni nunca lo he sido. Mi experiencia con el tabaco no llega más allá de una furtiva y asfixiante calada cuando tenía unos 12 años, aprovechando un descuido de mi madre. Nunca más volví a probarlo.
Durante el instituto, me volví más extremista con el tema del tabaco. En mi clase fumaban muchos compañeros, incluso durante el horario lectivo y aquello era inaguantable. Por este motivo, jamás me ha temblado el pulso a la hora de dejar de salir a pubs, de decantarme por no acudir a ningún restaurante que no sea "amigable" con los que no somos fumadores ó de no ir a cines de verano (ironicamente, tomé la decisión viendo la película "Smooking Room", mientras era ahumado por varios de los espectadores que tenía a mi lado).
Con esta nueva ley no sólo estoy feliz, sino que me vuelve loco de alegría pensar que podré vivir en un país en el que el humo del tabaco no es una imposición.
Estoy seguro que el no fumar en lugares públicos lo veremos, en un corto tiempo, como algo lógico y normal. Y nuestros hijos se extrañarán cuando le contemos que hasta la primera década del nuevo milenio, se podía fumar en cualquier sitio.
| Desde la publicación de la ley 28/2005, numerosos locales la han incumplido reiteradamente - Córdoba 2007 |
Estas dos fotografías las hice durante las primeras semanas del año 2007. Poco antes, el periódico en el que entonces trabajaba, me había encargado un reportaje de los locales que cumplían, o no, la normativa que había entrado en vigor el año anterior.
En aquel reportaje no conseguí ninguna imagen que mereciera la pena destacar significativamente. Fotografié lo que me pidieron, en el poco tiempo que tenia para hacerlo, y ahí terminó todo.
Pero algunos temas, una vez fotografiados, te crean un interés por seguir desarrollándolos al margen de los encargos del periódico. Además, si el tema es algo atemporal, tienes la posibilidad de intentar colarlo en la mesa de edición y que les guste lo suficiente como para publicarlo.
Este no fue el caso. Mientras hacia unas fotografías, pasé por delante de una taberna y observé a esta señora fumando en el interior, delante del cartel donde precisamente se prohibía eso mismo. Me gustó los colores y la escena y me dispuse a captarlo.
Normalmente, en este tipo de situaciones, en cuanto el sujeto fotografiado se da cuenta de que es eso, un sujeto fotografiado, adopta un papel defensivo y: o bien te increpa, o bien desaparece de la escena. Aquí no ocurrió nada de esto y yo aproveche la situación para hacer algunas imágenes. Además, los listones de madera de la puerta me venían estupendamente, ya que mantenían en el anonimato a la señora.
Las fotos o el tema no gustaron lo suficiente en la redacción y pasaron a mi archivo digital, dentro de la carpeta de imágenes "interesantes".
Tiempo después, cuando AJ González nos pidió una selección de nuestras fotografías de prensa, elegí la primera de estas dos, porque me parecía una foto curiosa que explicaba claramente en que había quedado aquella primera versión de la ley anti-tabaco.
Y vosotros ¿con cual de las dos os quedaríais?.
Un saludo, por supuesto sin malos humos... ¡Y bienvenidos al 2011!